Las cifras hablan por sí solas: más de 230 personas inscritas, 28 empresas participantes y 60 comunicaciones científicas presentadas, además de la continuidad de los programas RETOS y CAPACIDAD I+D+i, verdaderos motores de colaboración entre universidad y sector.
22 de septiembre | La voz de las empresas y el impacto industrial
La jornada comenzó con la bienvenida institucional de María Concepción García Gómez, vicerrectora de Formación Permanente, Empleabilidad y Emprendimiento de la UCM; Mónica Martínez Castañeda, directora gerente del IMIDRA; Consuelo Serres Dalmau, decana de la Facultad de Veterinaria de la UCM; María Isabel Cambero Rodríguez, coordinadora del Máster en I+D+i, y María Sánchez Ruiz, directora de Alimentación de ANGED.
La voz de las grandes empresas
Mesa moderada por M. Dolores Romero de Ávila y Aina García García, en la que se abordaron la sostenibilidad, la digitalización y las nuevas tendencias de mercado. Participaron Pelayo Iglesias Lázaro, de Danone; Javier Aldea, de Mahou San Miguel; Luis Calvo Adiego, de Incarlopsa, y María Sánchez Ruiz, de ANGED.
La voz de las pymes y entidades de innovación
La sesión abordó la agilidad del ecosistema emprendedor, la transferencia de conocimiento y la aplicación de nuevas tecnologías con la participación de Rodrigo González Lera, director ejecutivo del Clúster de Agroalimentación de la Comunidad de Madrid; Miguel Saiz, de Fresimple; Jorge López Atienza, de Zyrcular Foods; Sergi de Lamo Castellví, de la Plataforma Tecnológica del Vino, y Jess Padilla, de FATE Europe.
Rodrigo González Lera destacó la importancia de conectar toda la cadena de valor y acercar las necesidades reales de las empresas al conocimiento generado desde la universidad.
La jornada se completó con sesiones sobre la relación entre industria y consumidor y los modelos de formación universidad-empresa, con foco en talento, empleabilidad y conexión entre el ámbito académico y el tejido productivo.
23 de septiembre | Programa RETOS, transferencia tecnológica y economía circular
La segunda jornada conectó al alumnado con las necesidades de las empresas y nuevos proyectos de I+D+i, mediante desafíos susceptibles de convertirse en TFG, TFM o proyectos de prácticas.
En representación del Clúster, Rodrigo González Lera propuso avanzar en proyectos de economía circular sistémica para identificar, mapear y revalorizar subproductos y mermas del sector agroalimentario a escala regional.
Asimismo, Carlos Serrano, de UCAM y socio del Clúster, presentó tres retos dirigidos al alumnado, contribuyendo a acercar las necesidades y desafíos reales de las organizaciones al conocimiento y talento universitario.
También participaron representantes de Cooperativas Agro-alimentarias de Madrid, Fresimple, Zyrcular Foods, Mahou San Miguel, FRIME, Incarlopsa, la Plataforma Tecnológica del Vino y ANGED.
La jornada incluyó un espacio sobre las capacidades de I+D+i de grupos de investigación de la UCM y el CSIC, la presentación de iniciativas de formación continua y microcredenciales y una sesión sobre desperdicio alimentario, con la participación de AECOC, Nestlé y Phenix.
El Congreso concluyó con la presentación de las principales conclusiones y la entrega de premios al mejor TFM, mejor póster y mejor comunicación oral.
Más allá del programa oficial, las mesas redondas dejaron un debate abierto y vivo entre empresas, startups y entidades de innovación. Recogemos aquí algunas de las ideas que se pusieron sobre la mesa.
Colaborar para innovar, también entre grandes y pequeños
Uno de los hilos que recorrió varias mesas fue la dificultad de las grandes corporaciones para innovar puertas adentro, frente a la agilidad de las estructuras pequeñas para probar y validar ideas en poco tiempo. De ahí surgió una reflexión sobre la innovación abierta como puente entre ambos mundos: en lugar de competir, grandes empresas y startups pueden colaborar, cada una aportando lo que mejor sabe hacer.
Rodrigo González Lera, director ejecutivo del Clúster, lo planteó desde una mirada más de fondo, insistiendo en que la complejidad creciente del sector "nos obliga también a juntarnos y a buscar esos espacios en los que la solución no viene solo de un punto, sino que viene de la confluencia" de distintas organizaciones y perspectivas.
¿Tiene toda pyme que vender en gran distribución?
Uno de los momentos más ricos del debate arrancó con una pregunta directa: ¿de verdad todas las pymes necesitan estar en la gran distribución? La pregunta abrió un intercambio de visiones bastante matizado, sin una respuesta única.
Desde el lado de la distribución, María Sánchez Ruiz (ANGED) quiso desmontar algunos mitos: recordó que muchas grandes cadenas ya trabajan con pequeños productores y que, además del lineal de las grandes superficies, existe toda una red de supermercados de proximidad donde puede ser más fácil entrar. Al mismo tiempo, reconoció que el volumen y la garantía de suministro son un obstáculo real para muchas pymes, y planteó abiertamente si no convendría explorar más los canales de venta directa antes de dar ese salto.
Otros ponentes matizaron que la respuesta depende mucho del tipo de producto: quien busca construir marca a menudo necesita el escaparate de la gran distribución para escalar, mientras que otros modelos de negocio pueden crecer perfectamente por canal Horeca, venta online o mercados de productores. No hubo consenso, y esa fue precisamente la riqueza del debate.
El vino y su desafío generacional
También se habló del reto que enfrenta el sector vitivinícola, muy atomizado en pymes y microempresas, ante la caída sostenida del consumo tradicional y el desplazamiento del público joven hacia otras bebidas. Sergi de Lamo Castellví, de la Plataforma Tecnológica del Vino, aportó varios datos sobre esta transformación: el consumo de vino ha caído más de un 15% en la última década, mientras el consumo total de alcohol se mantiene porque las nuevas generaciones migran hacia combinados y bebidas listas para tomar.
Sobre el enoturismo como vía de venta directa aún poco explotada, señaló que este canal facturó en España 112 millones de euros el año pasado, dentro de una industria turística de 135.000 millones de euros (en torno al 0,08% del total), pese a que el vino representa cerca del 2% del PIB nacional.
La IA, útil pero limitada por la calidad del dato
En la conversación sobre inteligencia artificial se distinguieron dos planos de aplicación: uno más cotidiano, de apoyo a tareas de gestión y comunicación en el día a día de pymes y startups, y otro más profundo, vinculado a la mejora de procesos productivos y de formulación, donde ya hay desarrollos capaces de apoyar decisiones de calidad o sugerir ajustes en las recetas.
En ambos casos, el debate coincidió en un mismo punto: el verdadero cuello de botella no es la tecnología, sino la calidad del dato, venga de donde venga. Como resumía Sergi de Lamo, "o tienes buena base de datos o no vale nada". Sin datos fiables, bien recogidos y calibrados, los modelos de IA pierden gran parte de su utilidad, e incluso pueden llevar a conclusiones erróneas si no se contrastan con el criterio de quien conoce el oficio.
La mirada del Clúster
Rodrigo González Lera cerró varias de sus intervenciones con una misma idea de fondo: la necesidad de conectar toda la cadena de valor, acercando las necesidades reales de las empresas al conocimiento generado desde la universidad y los centros de investigación, y avanzando hacia modelos de economía circular capaces de revalorizar subproductos y mermas a escala regional.
Desde el Clúster seguimos impulsando espacios que transformen el conocimiento en colaboración real, proyectos concretos y nuevas oportunidades para el sector agroalimentario madrileño.
Gracias a todas las instituciones, empresas, investigadores y estudiantes que han hecho posible estas dos jornadas de conexión entre ciencia, innovación y el sector.